Queria escribir algo, pero ya no. ¿Huy… y eso? Pues ni yo mismo lo sé: cavilaba una respuesta a la pregunta acerca de si la rutina era mala (interesante derivación en clave de comentarios en un post del blog de Lucho acerca de una canción del maestro Bob), post/comentarios que me llevaron a divagar acerca de si la noche era mala, si la obscuridad era mala, si la soledad era mala, y si realmente la maldad no es mas que una cuestión de carencias…
Resulta que en mi cuadra -en su versión a dÃa de hoy- nada de eso es malo: la soledad es un aroma que debe aspirarse hasta llenar los pulmones, para luego contener la respiración todo lo que se pueda, aunque te pongas morado… La noche es la parte del dÃa que te permite ver las estrellas… A Yoko Ono hay que agradecerle por Imagine, My Sweet Lord, Band on the run, y todas las demás canciones que hicieron los Beatles en solitario (en lugar de tanto reproche por separarlos, lo cual tampoco es cierto)…
¿Y la rutina? Yo reinvindico la rutina! (aunque de seguro que me joroba igual que a todos) ¿Y si la rutina no fuera un asco, sino divertida? Quiero decir, cuestion estar siempre en la orilla del huracán en lugar de buscarle el centro. Hay que descubrirle el cuarto de mando, el edificio de gobierno (jejeje), el punto de equilibrio, el potencial creativo,… (¡bah! tanta pomposidad)
A veces teorizo que con ella pasará lo que pasaba cuando estabamos en el colegio: “Quiero de una p… vez que se termine el colegio de m….“. Y ahora estamos en “Que buenas que eran las epocas de colegio…”
Es decir, la terminaremos extrañando… ¿Qué tal si pasa eso cuando nos jubilemos?
No se, cuando hace un momento estaba por escribir algo y de pronto se me quitaron las ganas, recordé que le tengo más miedo a la anhedonia…