Cuando escribí "Diógenes, banda sonora de una pena colectiva" quedé con las ganas de extender la historia más allá de las posibilidades que ofrece el formato canción-de-pop cuando con Jordi, Hagar y Jose Luis jugábamos a ser Estériles Imperfectos. Y el concurso de relatos cortos de UNEATLANTICO ofreció la excusa perfecta para separar unos cuantos ratos y, teclado y Evernote en mano, abordar la escritura.

A continuación, el intento. ...continúa leyendo "Diogenes, versión prosa"


La madrugada perdida en una estación
por culpa de algún cretino que nunca llegó
y que ha dejado sus pasos repasando otros ritmos (varios)

Ha convencido a su alma que la solución
pasa por hacer a un lado lo que no vivió
y abajo la tiranía de los recuerdos y de la pasión

Se sienta
aturdida ante la duda
de saber si la fortuna
en algún rincón perdido
ya le sonrió

Le han invitado esta noche otra vez a llorar
Se esta planteando en secreto el poder faltar
pues hay terapias más simples que al final están igual de mal

Quiere volver a los vicios de la juventud
esos que años atrás le sentaban tan mal
y cuyos puntos finales se juntaban en perversos bares


 

Se abalanzó a la ventana al llegar la puesta del sol
y se juró que mañana lo haría un poco peor
desayunando las drogas que había para cenar
ya entraría en calor en el trecho que aún tiene que andar

Sus veintinueve febreros cumplidos le hacen recordar
que hace dos años se quedo a las puertas del selecto club
por un espejo que negó su filo a la oportunidad
y adorno sus muñecas con sendas sonrisas sin luz

Sin luz...

Oye venir a la lluvia como quien espera un favor
y se santigua con la convicción del que nunca creyó
Odia a la gente que dice que debe exponer su dolor
piensa en vacío mientras reflexiona lo que se perdió

Al contemplar a su amada en un cuadro sin dimensión
nota que faltan las flores que ayer por la tarde dejó
y recogiendo sus pasos vacíos en el poblenou
se hunde la playa ignorando el frío, la lluvia y a dios

Y adios…

Clava en sus ojos el sol de la tarde
sin que le importe exponerse al dolor
y aunque es experto en miles de cosas
cuida su síndrome del impostor

Es bipolar cada fin de semana
hay overbooking, hay soledad
Ya no le teme al silencio: al contrario
Suele llamarlo e invitarle a charlar

Hoy reconoce al fin con los años
una verdad que empeñaba en negar:
que la pareja perfecta en el mundo
siempre se trata de un número impar

Cuida sus traumas con público celo
duda entre fe o volver a dudar
peca y descuenta días en el cielo
habla en silencio con su soledad

Ha decidido burlar a la muerte:
usará un doble en su funeral
Duerme los dias muy acelerado
sueña con cara de velocidad