27 y sigue

Se abalanzó a la ventana al llegar la puesta del sol
y se juró que mañana lo haría un poco peor
desayunando las drogas que había para cenar
ya entraría en calor en el trecho que aún tiene que andar

Sus veintinueve febreros cumplidos le hacen recordar
que hace dos años se quedo a las puertas del selecto club
por un espejo que negó su filo a la oportunidad
y adorno sus muñecas con sendas sonrisas sin luz

Sin luz…

Oye venir a la lluvia como quien espera un favor
y se santigua con la convicción del que nunca creyó
Odia a la gente que dice que debe exponer su dolor
piensa en vacío mientras reflexiona lo que se perdió

Al contemplar a su amada en un cuadro sin dimensión
nota que faltan las flores que ayer por la tarde dejó
y recogiendo sus pasos vacíos en el poblenou
se hunde la playa ignorando el frío, la lluvia y a dios

Y adios…

El aguante

El aguante

Cuando terminé de escribir el bendito libro sobre Charly García tuve una sensación de inmediato alivio; la misión había sido cumplida. Sin embargo se trataba de una falsa impresión, porque las cosas comienzan a en cerrar recién ahora, cuando me pongo a escribir estas líneas a pedido de los amigos de Sony Music y del propio Charly que anda con ánimo de develar algunos secretos.

El Aguante tiene varias lecturas posibles. Desde el punto de vista artístico, parece clausurar una etapa estética que se inició en 1994. La Hija de la lágrima fue el comienzo de una búsqueda de un intento de desmantelar cierto sistema que estandariza, que achata y que reduce la música a una convención de ideas y sonidos que carece del sabor de la sorpresa. Estaba en llamas cuando me acosté, único opus del grupo Casandra Lange fue la recuperación de la alegría a través de canciones que marcaron la adolescencia de Charly. Say No More, en cambio representó el hallazgo de aquello que García había estado buscando; un álbum critico y radical que desafiaba la forma convencional de hacer un disco. Y de escucharlo. Fue el trabajo más discutido de Charly García y también uno de los más venerados subterráneamente. Alta Fidelidad, interpretado junto a Mercedes Sosa fue la manera de llevar el concepto “Say NoMore” al viejo repertorio de Charly, para reconstruirlo en el sentido más literal del término.
El Aguante es la síntesis y eslabón final de este periodo. En el disco se encuentra la experimentación de “La hija de la lagrima”, el placer de la interpretación de “Estaba en llamas cuando me acosté” y la seriedad de “Alta Fidelidad”.

El concepto de “El Aguante” nació a comienzos de1997, cuando Charly participó junto a Mercedes del cierre del festival de Cosquín. La inclusión de García generó una fuerte polémica a favor y en contra. La Manera popular de respaldarlo en aquella parada se sintetizó en un grito “!Aguante!”. Charly aguantó y cerró Cosquín Junto a Mercedes Sosa con una performance inapelable.

En esos días Charly compuso la canción que titula esta placa; un Rock and Roll que es un himno a la perseverancia. Lo grabó en Madrid junto a “Kill my mother”, un tema en inglés que surgió en el estudio. García solía visitar Lady Pepa, un boliche after hours de Madrid en donde siempre había un plato de fideos, un piano y un personaje llamado “Sans Façon”(pronúnciese “Sanfasón”) pianista cinco estrellas, mezcla de Neil Diamond y Billy Joel. En determinado momento, el hombre pronunció su proverbial ”Take it away” dándole pista libre a Charly para que llevara la canción a su conclusión natural, lo que derivó en un segmento instrumental sumamente rico.

Extraído del insert de “El Aguante”, una cortesía de Walter Congil

ACTUALIZACIÓN: Lady Pepa, el boliche, en Madrid.

Hombre del siglo XIX

Clava en sus ojos el sol de la tarde
sin que le importe exponerse al dolor
y aunque es experto en miles de cosas
cuida su síndrome del impostor

Es bipolar cada fin de semana
hay overbooking, hay soledad
Ya no le teme al silencio: al contrario
Suele llamarlo e invitarle a charlar

Hoy reconoce al fin con los años
una verdad que empeñaba en negar:
que la pareja perfecta en el mundo
siempre se trata de un número impar

Cuida sus traumas con público celo
duda entre fe o volver a dudar
peca y descuenta días en el cielo
habla en silencio con su soledad

Ha decidido burlar a la muerte:
usará un doble en su funeral
Duerme los dias muy acelerado
sueña con cara de velocidad

Diógenes -banda sonora de una pena colectiva-

Diógenes frota su vientre en esquinas que dan a la estación de Sants
Con sus harapos a cuestas remienda los sueños que cuestan hilar
Anda y vuelve a su estación que aprendió a extrañar
afecto estéril imperfecto que la locura no puede quitar…

Silba en silencio texturas vacías en cuadros que nadie verá
las cuelga sin clavos en la sepultura del alma de esta gran ciudad.
La luz de la noche -aliada invisible- le indica donde hay que pinchar
para que no duela, para que si vuela su voz pueda gritar


Dibujo de Jaime Villegas

Habla y refuta los dogmas sagrados a un cirio de cincuenta watts
acólito blando de la sacristía del templo de una sociedad
que lucra en sus fieles, induce su alogia y luego no duda en dictar
retórica obscura en frases que exudan hedor espiritual

Parte en la noche inseguro a un viaje del cual no va a regresar
con débil linterna va casi a tientas, no sabe ni porqué se va
buscando las dudas para sus respuestas, alguna allá encontrará:
cargó en la mochila sus mejores penas, durmiendo ya se va…