Deshabilitar el asistente de Google en el Xiaomi Smart TV

En la sala tenemos, desde hace ya un tiempo, un Google Nest mini, que luego de una interesante competencia con Alexa quedó en un honroso segundo lugar, encargado de controlar las luces porque, curiosamente, las luces inteligentes de Lidl solo se conectan con él. En fin, cosas de tecnología…

Lo cierto es que cuando trajimos un Smart TV que ya venía con tecnología Google incluida, cada vez que decíamos «Ok Google…» para apagar o encender las luces, la televisión lo detectaba. Y sin importar lo que hubiera en pantalla, aparecía la interfaz de Google en la parte inferior, superponiéndose a lo que hubiera en pantalla: una verdadera molestia.

Apagarlo como indican los tutoriales en Internet no soluciona el problema, porque sigue detectando que decimos «Ok Google…» y abre la interfaz de configuración, lo cual es casi peor.

Al final, trasteando un poco, conseguí desactivarlo: se tienen que quitar los permisos de acceso al micrófono de la aplicación Google. Para esto:

  1. Abrir la pantalla de Configuración
  2. Ir a Aplicaciones
  3. Ir a Permisos de Aplicaciones
  4. Ir a Micrófono
  5. Ir a Ver Aplicaciones del Sistema
  6. Seleccionar Google
  7. Quitarle acceso al micrófono.

Y todo es paz y tranquilidad…


Compartir vía:

A propósito del día internacional de la informática

En la particular tesitura en la que nos encontramos, donde la informática es apreciada y cuestionada en partes iguales, recordamos (celebrar es una palabra que igual no es pertinente ahora) el día internacional de la informática. Día elegido en homenaje a Grace Hooper, quien -entre otras cosas- desarrolló el primer compilador. ¿Y qué es esto? Pues básicamente un puente de comunicación entre humanos y máquinas, que permite que un programa (escrito por personas, en lenguaje “casi” natural) pueda ser entendido por los ordenadores (que curiosamente lo único que entienden son largas cadenas de unos y ceros).

La vida y obra de Hooper daría para varios artículos, pero ya con lo anterior tenemos un buen punto de partida para que quienes nos dedicamos a la informática reflexionemos acerca de si lo estamos haciendo bien, en cómo podemos hacerlo mejor, y si realmente ayudamos a que la experiencia del uso de la tecnología llegue sin fricción a todos los sectores: aquéllos en los que no está presente (¿existe alguno?); aquéllos en los que estando, aún se perciba como algo raro o incómodo y finalmente aquéllos donde ya estando, aparentemente bien, aún exista un margen de mejora.

A propósito y entre paréntesis: ¿cuánto tiempo más llamaremos “nuevas tecnologías” a artilugios, situaciones y escenarios que llevan ya mucho tiempo siendo «nuevos»? 😉

Bromas aparte, lo que está claro es que ahora todos estamos inmersos en ellas. Y a tenor de esto último, hace unos días Juan Carlos Cabri decía en un artículo: Es innegable que la tecnología, es en muchos casos positiva. Lógicamente cuando te hace más fácil la vida. Pero ¿y cuando te la complica, se impone y no está al alcance de todos?”. He de reconocer que me llegó al alma: más allá de la anécdota, hay una buena parte de razón en lo que expone. Los que nos dedicamos a la inclusión de tecnología en las cosas cotidianas, ¿Hacemos el esfuerzo de pensar en el usuario final? 

Toda transformación implica un cambio, y vaya si la informática ha transformado cosas en los últimos años. Personalmente creo que el grueso de esos cambios ha ido a mejor. No obstante, el cambio es algo que ha de ser percibido por los usuarios. Aquí viene la parte más complicada para la informática (y en general para cualquier área de conocimiento que intente ayudar a otra con su metodología): hay que evitar pervertir al usuario final. No se trata de convertir la taquilla de la estación de autobuses en un laboratorio de software o que Juan Carlos tenga que hacer un máster para usar una solución informática: se trata simple y llanamente de facilitarles la vida. 

La informática no hace magia ni obra milagros

La informática no hace magia ni obra milagros, pero es que tampoco lo pretende: busca mejorar procesos. Esto requiere de un trabajo colaborativo, alianzas y compromisos para poder lograr un cambio en los ecosistemas que luego ella pueda automatizar: el desarrollo tecnológico debe ir de la mano de una madurez y evolución del desarrollo social. 


Compartir vía:

Tú, escalafoyético hígado con patas que reniegas y te amargas dia, tarde, noche y madrugada porque no te alcanza el tiempo para desfacer tanto entuerto…

Tú, vericueto infatigable que luchas contra el consumismo, las injusticias, las desigualdades del sistema, el snobismo, la televisión basura, la contaminación del medio, la contaminación del entero, la despersonalización de las personas y la personalización de las máquinas (sin olvidar algunas máquinas de café que de pronto no traen azúcar).

Tú, épico paladín del perfeccionismo que estás buscando faltas de ortografía y/o gramática en este post (no: ¡no las encontrarás!. Y si las encuentras, no importa)…

Déjate de joder un rato, déjate querer y pasa una Feliz Navidad. Besa y abraza a tu madre, a tu padre, a tu hermano, a tu amigo. Abraza a tu enemigo. ¡Abrázate a ti mismo!. Es sólo un día, mañana seguirás en la brega: te prometo que nadie te lo echará en cara…

Lo dicho: ¡Feliz Navidad! 🙂


Compartir vía: