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Categoría: Música

Oscar Guzman: plagiador

Oscar Guzman: plagiador

Resumen de la historia: en 1998 escribo una canción que titulo “Obituario”. En el 2010 formo un grupo de música en Barcelona y -entre otras actividades- la cantamos y la publicamos.

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Algunos demos los pusimos en internet:

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Y resulta que hoy me encuentro con que un tal Oscar Guzmán (para más INRI, director general de la asociación cultural “Luz y Sombras”) viene el 28 de enero de 2014, coge la letra, le cambia dos o tres palabras y la publica en su blog como propia.

Por si se le ocurre eliminar la entrada, tiramos de hemeroteca, porque el caché de Google es implacable: Entrada en el caché de Google. Como dice mi amigo Ají Urbano: “En plena era digital, ya va haciendose difícil la labor de los plagiadores

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Yo alucino… ¡Que vergüenza!.

Le he escrito a su perfil de Google Plus a ver que me dice…

Postdata: Oye Oscar, eso de “le gustaban los Rolling Stones” queda simplemente horroroso…

 

27 y sigue

27 y sigue

Se abalanzó a la ventana al llegar la puesta del sol
y se juró que mañana lo haría un poco peor
desayunando las drogas que había para cenar
ya entraría en calor en el trecho que aún tiene que andar

Sus veintinueve febreros cumplidos le hacen recordar
que hace dos años se quedo a las puertas del selecto club
por un espejo que negó su filo a la oportunidad
y adorno sus muñecas con sendas sonrisas sin luz

Sin luz…

Oye venir a la lluvia como quien espera un favor
y se santigua con la convicción del que nunca creyó
Odia a la gente que dice que debe exponer su dolor
piensa en vacío mientras reflexiona lo que se perdió

Al contemplar a su amada en un cuadro sin dimensión
nota que faltan las flores que ayer por la tarde dejó
y recogiendo sus pasos vacíos en el poblenou
se hunde la playa ignorando el frío, la lluvia y a dios

Y adios…

El aguante

El aguante

El aguante

Cuando terminé de escribir el bendito libro sobre Charly García tuve una sensación de inmediato alivio; la misión había sido cumplida. Sin embargo se trataba de una falsa impresión, porque las cosas comienzan a en cerrar recién ahora, cuando me pongo a escribir estas líneas a pedido de los amigos de Sony Music y del propio Charly que anda con ánimo de develar algunos secretos.

El Aguante tiene varias lecturas posibles. Desde el punto de vista artístico, parece clausurar una etapa estética que se inició en 1994. La Hija de la lágrima fue el comienzo de una búsqueda de un intento de desmantelar cierto sistema que estandariza, que achata y que reduce la música a una convención de ideas y sonidos que carece del sabor de la sorpresa. Estaba en llamas cuando me acosté, único opus del grupo Casandra Lange fue la recuperación de la alegría a través de canciones que marcaron la adolescencia de Charly. Say No More, en cambio representó el hallazgo de aquello que García había estado buscando; un álbum critico y radical que desafiaba la forma convencional de hacer un disco. Y de escucharlo. Fue el trabajo más discutido de Charly García y también uno de los más venerados subterráneamente. Alta Fidelidad, interpretado junto a Mercedes Sosa fue la manera de llevar el concepto “Say NoMore” al viejo repertorio de Charly, para reconstruirlo en el sentido más literal del término.
El Aguante es la síntesis y eslabón final de este periodo. En el disco se encuentra la experimentación de “La hija de la lagrima”, el placer de la interpretación de “Estaba en llamas cuando me acosté” y la seriedad de “Alta Fidelidad”.

El concepto de “El Aguante” nació a comienzos de1997, cuando Charly participó junto a Mercedes del cierre del festival de Cosquín. La inclusión de García generó una fuerte polémica a favor y en contra. La Manera popular de respaldarlo en aquella parada se sintetizó en un grito “!Aguante!”. Charly aguantó y cerró Cosquín Junto a Mercedes Sosa con una performance inapelable.

En esos días Charly compuso la canción que titula esta placa; un Rock and Roll que es un himno a la perseverancia. Lo grabó en Madrid junto a “Kill my mother”, un tema en inglés que surgió en el estudio. García solía visitar Lady Pepa, un boliche after hours de Madrid en donde siempre había un plato de fideos, un piano y un personaje llamado “Sans Façon”(pronúnciese “Sanfasón”) pianista cinco estrellas, mezcla de Neil Diamond y Billy Joel. En determinado momento, el hombre pronunció su proverbial ”Take it away” dándole pista libre a Charly para que llevara la canción a su conclusión natural, lo que derivó en un segmento instrumental sumamente rico.

Extraído del insert de “El Aguante”, una cortesía de Walter Congil

ACTUALIZACIÓN: Lady Pepa, el boliche, en Madrid.

Hombre del siglo XIX

Hombre del siglo XIX

Clava en sus ojos el sol de la tarde
sin que le importe exponerse al dolor
y aunque es experto en miles de cosas
cuida su síndrome del impostor

Es bipolar cada fin de semana
hay overbooking, hay soledad
Ya no le teme al silencio: al contrario
Suele llamarlo e invitarle a charlar

Hoy reconoce al fin con los años
una verdad que empeñaba en negar:
que la pareja perfecta en el mundo
siempre se trata de un número impar

Cuida sus traumas con público celo
duda entre fe o volver a dudar
peca y descuenta días en el cielo
habla en silencio con su soledad

Ha decidido burlar a la muerte:
usará un doble en su funeral
Duerme los dias muy acelerado
sueña con cara de velocidad